Cuando la plata era barata, a nadie le importaba.
Ahora que los precios de la plata están subiendo, todos quieren comprar.
Así es como funciona la psicología del mercado.
La mayoría de las personas no compran valor; persiguen el impulso.
La verdadera riqueza es creada por aquellos que invierten con paciencia, disciplina y convicción, no por emociones.
Recuerda: los mercados recompensan la creencia temprana, no la emoción tardía.