O Deutsche Bank prevê que 2026 será el año más difícil para la IA, con desaceleración empresarial, crisis en las startups independientes, caída en las acciones de tecnología y aumento de la desconfianza pública sobre los impactos de la tecnología.
Integrar IA en procesos reales es caro y complejo, y el aumento de productividad es menor de lo esperado.
Compañías independientes, como OpenAI, corren más riesgos financieros — el banco prevé fuerte quema de caja y posible crisis de viabilidad.
Gigantes como Google y Apple obtienen ventaja, mientras que las startups pueden ser adquiridas o salir del mercado.
Los inversores reaccionaron negativamente: las acciones de tecnología cayeron (Nvidia −4%, Broadcom −5%).