El ex presidente de EE. UU. Donald Trump ha advertido que si la Corte Suprema declara ilegales las políticas arancelarias de EE. UU., el gobierno podría verse obligado a reembolsar cientos de miles de millones de dólares recaudados de los derechos de importación. Tal decisión tendría importantes consecuencias financieras y legales, ya que los ingresos ya se han absorbido en los presupuestos federales y programas de gasto.
Un fallo judicial en contra de los aranceles podría desencadenar reclamaciones masivas de reembolso, demandas generalizadas y una mayor volatilidad del mercado, exponiendo cuán profundamente se ha integrado el ingreso arancelario en la planificación fiscal. La perspectiva de revertir estos fondos plantea preocupaciones sobre la estabilidad presupuestaria, la presión política y la confianza de los inversores.
La situación subraya la vulnerabilidad legal de la política comercial y el potencial de que una sola decisión judicial desencadene uno de los mayores reveses financieros en la historia de EE. UU., con los mercados globales observando de cerca el resultado.