Cuando el tiempo de operar criptomonedas se alarga,
me doy cuenta de que
perder dinero no necesariamente se debe a que el proyecto sea un fraude,
sino que muchas veces es culpa de uno mismo.
Cuando sube un poco, tengo miedo de perderme la oportunidad,
y con un movimiento tembloroso me meto;
cuando baja un poco, me asusto,
y no puedo evitar vender en el suelo.
Después de dar vueltas,
no he ganado dinero,
y mi estado mental ya se ha colapsado.
Ahora, mi mayor deseo no es conseguir diez veces más,
sino dejar de operar sin sentido,
poder vivir de manera estable en este mercado.