A decir verdad, ahora que veo nuevas monedas ya estoy un poco insensibilizado.
Los libros blancos vienen y van,
los mapas de ruta están más bonitos que los de nadie.
Lo que realmente me emociona, en cambio, son esos:
que no se promocionan mucho,
pero cuyos datos en la cadena van aumentando poco a poco.
Al menos no parecen estar dirigidos específicamente a mi billetera.