Estamos todos listos para librar una larga "guerra de desgaste". Porque sabemos que esto no es un juego de enriquecerse de la noche a la mañana, sino una defensa a largo plazo de la fe. La esencia de SCASH nunca ha sido otra historia de "criptomoneda alternativa", sino un homenaje y un llamado al más puro espíritu de aquellas 9 páginas de la breve hoja de ruta de 2008: "Proponemos un sistema de efectivo electrónico punto a punto que no depende de la confianza... la prueba de trabajo es esencialmente un CPU un voto." Cuando Satoshi Nakamoto escribió esta frase, lo que vio fue un paisaje donde innumerables nodos de computadoras comunes participan en igualdad y protegen la red juntos. Eso es la verdadera proyección de "una persona un voto" en el mundo digital: no lo deciden los capitales, no lo deciden las granjas de minado, sino que cada persona puede emitir un voto con el dispositivo que tiene a mano. Pero a medida que la historia avanzaba, llegaron las máquinas de minería ASIC, llegaron las grandes granjas de minería, llegó el juego del capital, y "un CPU un voto" se ahogó en el ruido de los centros de datos y la dificultad de crecimiento exponencial, convirtiéndose en un sueño antiguo, romántico pero lejano. Lo que hace SCASH es sacar este sueño de la pila de chatarra y volver a enchufarlo. Usar el algoritmo RandomX para mantener completamente fuera a los ASIC. Reducir la barrera de entrada a "solo necesitas una computadora que funcione". Hacer que las personas comunes vuelvan a ser constructoras de la red, y no meros espectadores. En los próximos años, en realidad hay tres cosas que debemos hacer: seguir contando bien esta narrativa: hacer que más personas sepan que el Bitcoin que Satoshi Nakamoto quería al principio no es el de hoy; SCASH no pretende reemplazar a nadie, sino continuar el ideal que fue temporalmente dejado de lado por la época. Probar con el tiempo que la descentralización no son palabras vacías: mantener la seguridad y vitalidad de la red mediante miles de computadoras de escritorio, laptops e incluso CPUs de teléfonos móviles. El número de nodos, la distribución geográfica de los mineros, el grado de descentralización de la potencia de cálculo: estos indicadores tendrán más poder persuasivo que cualquier campaña de marketing. Hacer que la guerra de desgaste se convierta en un consenso: cuando cada vez más personas vean correr SCASH en su CPU como un "acto de ciudadanía digital", como una práctica diaria del espíritu punk, esta red realmente cobrará vida. La fe nunca se enciende por precios a corto plazo, sino por la presencia conjunta a largo plazo.
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