El mundo de las criptomonedas nunca se trata de tecnología o información, sino de la cruda naturaleza humana. Cuando sube, la avaricia se apodera de todos, gritando "cien mil dólares no son un sueño", deseando apalancar sus inversiones; cuando baja, el pánico es inmediato, y la gente se retira más rápido que nadie, entregando sus fichas ensangrentadas.
Los grandes ya lo han visto: el 90% de las pérdidas provienen de no poder controlar nuestra propia avaricia, ira y confusión. Seguir la tendencia y vender en la caída es un instinto; tomar ganancias y pérdidas es contra la naturaleza humana; seguir la corriente es un efecto de manada, pero el juicio independiente es una habilidad escasa.
No te dejes engañar por las velas, detrás de las velas están los corazones humanos; no admires a los grandes, ellos simplemente controlan sus impulsos mejor que tú. El mercado siempre recompensa a quienes actúan "contra la naturaleza", y castiga a los que siguen la corriente. Si deseas sobrevivir en el mundo de las criptomonedas, primero debes vencer tus propias emociones, y luego hablar sobre ganar dinero.