¡La mano invisible que reescribirá el destino de 1.4 mil millones de personas está cayendo!\n\nEn los próximos cinco años, el plan "Quince Quince" reconfigurará la trayectoria de vida de cada persona a través de una estrategia nacional: los salarios subirán y bajarán, la estabilidad del empleo, los umbrales de propiedad y la seguridad en la vejez se redefinirán en esta profunda transformación. Cuando la crisis triple de la paralización de las finanzas territoriales, la desaparición del bono demográfico y la fuga de la manufactura de bajo costo impulsen la transformación, un nuevo reparto de la riqueza nacional ya ha comenzado. El nuevo motor ya no es el hormigón y el acero, sino la tormenta de ideas en los laboratorios de chips: el valor de producción creado por un ingeniero de chips con un salario anual de un millón es suficiente para aplastar la producción en cadena de miles de trabajadores textiles. Esto significa que en los próximos cinco años, “tener agallas” no será tan importante como “ser rápido de mente”, las nuevas energías, la IA, la biomedicina y otros sectores de alto valor agregado se convertirán en un nuevo continente de riqueza, mientras que los trabajos de trabajo repetitivo están siendo reemplazados masivamente por máquinas.\n\nLa clave para romper el estancamiento está en el ciclo interno: ¡hacer que la gente se atreva a gastar es la respuesta definitiva!\n\nEl plan apunta directamente al dolor de los chinos de “no atreverse a consumir”: las tres grandes montañas de la atención médica, la jubilación y la educación aplastan la tasa de ahorro (el consumo de los residentes solo representa el 38% del PIB). En los próximos cinco años, las políticas se esforzarán al máximo por eliminar las preocupaciones: ampliar la cobertura de la seguridad social, optimizar la distribución de ingresos y activar el mercado de consumo. En este momento, la gente común debe estar despierta: elegir el camino correcto es más importante que trabajar arduamente (mantenerse alejado de la propiedad y la manufactura de bajo costo), dominar habilidades técnicas insustituibles (prestar atención al riesgo de reemplazo por IA), y también abrazar el aprendizaje continuo. La historia demuestra que cada transformación económica da lugar a nuevos gigantes (la ola de 92 y la ola de internet del 00), y esta ronda de revolución de “nueva calidad de productividad” será la última ventana de oportunidad para que la gente común cruce las clases. ¡Entender el código de las políticas es la única forma de subirse al tren de la era!