Recientemente he visto mucho en línea esta frase: “El ímpetu juvenil es algo que no se puede regenerar.”
Muchas personas se sienten afectadas por esta frase, sintiendo que han perdido su “ímpetu”, porque estamos siendo colectivamente arrastrados a una crisis llamada “devaluación del capital psicológico”. Nostálgicamente recordamos la década de 2009-2019, que fue un período de crecimiento, y en esencia, estamos añorando una “certeza”: en ese momento, mientras trabajáramos duro, el mundo muy probablemente nos daría una respuesta positiva.
Sin embargo, en los últimos años, esta cadena de causa y efecto parece haber sido cortada a la fuerza.
Este “no regenerable”, en psicología, se refiere a esa sensación pura de autoeficacia que nunca ha sido erosionada por la sensación de fracaso. Cuando esta inocencia de un “novato” es desgastada por la complejidad de la realidad, la pesadez económica y la presión sistémica, la persona puede caer en un estado de “vacío”.
Si también sientes que estás perdiendo este "ánimo", intenta completar los siguientes tres pasos de reconstrucción psicológica:
1. "Detener la hemorragia" psicológica: aléjate de las personas que te hacen dudar de ti mismo
Durante los períodos de baja energía, lo que menos necesitas son grandes narrativas y puntos de vista elevados.
Rechaza la "entrada de opiniones": aléjate de aquellos líderes de opinión que solo hablan de ideales y te dicen "esfuérzate un poco más". Su lógica desactualizada no puede hacer frente a la actual "presión sistémica".
Cambia a "entrada de herramientas": dirige tu atención hacia conocimientos funcionales y sin carga emocional (como aprender a operar un software o leer un documento técnico). Las herramientas no emitirán juicios morales sobre tu vida y no te harán sentir incapaz.
2. Cortar la "crisis de comparación": cerrar la ansiedad que generan las redes sociales
La ansiedad de muchos jóvenes proviene de descubrir que no son tan buenos como los demás en la "crisis de comparación".
Bloquear "la vida de ostentación": cuando te preocupas por el alquiler de mañana, ver los viajes globales de otros y su vida material solo acelerará tu fuga de energía.
Enfocarse en "¿qué puedo hacer hoy?": aunque sea solo lavarte el cabello o responder un correo atrasado, es mejor que caer en la parálisis por comparación.
3. Reiniciar el "círculo pequeño": luchar contra la vacuidad con 1 kilómetro de carrera
Cuando el entorno te haga sentir impotente para cambiar, necesitas informarle a tu cerebro a través de "pequeñas victorias": aún tengo agencia.
Ganar incluso 100 pesos: este pequeño retorno monetario puede reparar eficazmente la sensación de causalidad destruida por el sistema.
Correr incluso 1 kilómetro: el ejercicio puede trasladar la ansiedad del cerebro al cuerpo para un "tratamiento dimensional", ofreciendo una confirmación más primitiva de "todavía estoy vivo".
4. Venderse a sí mismo "la mejor hora"
Charlie Munger dijo que la clave del éxito radica en la "constancia".
Interés compuesto mental: reserva cada día la mejor hora de energía y emoción, no para tratar asuntos triviales, sino para ti mismo, para leer, meditar o profundizar en una habilidad que realmente amas. Este "patrimonio mental" no puede ser cosechado por el sistema externo.
Por último, si realmente no sabes por dónde empezar, desinstala Douyin y Xiaohongshu, ve a dormir o haz ejercicio.