@Walrus 🦭/acc $WAL La morsa (Odobenus rosmarus) es un gigante del norte, una criatura tan distinta que es el único miembro vivo de toda su familia, Odobenidae. Encontrada solo en las frías aguas del Ártico y subártica, estos "caminantes de dientes"—como implica su nombre científico—son esenciales para la salud del ecosistema polar y son un símbolo de la helada wilderness.
Características Físicas: Construido para el Frío
Las morsas están entre los más grandes de los pinnípedos (mamíferos de pies aleta), superados en tamaño solo por las focas elefante. Se reconocen fácilmente por tres características definitorias:
Colmillos: Tanto los machos como las hembras poseen estos dientes caninos alargados, que pueden crecer hasta 3 pies de largo. Los utilizan para sacar sus enormes cuerpos del agua, romper agujeros de respiración en el hielo y defenderse de depredadores como los osos polares.
Bigotes: Una morsa tiene entre 400 y 700 bigotes rígidos, conocidos como vibrisas. Estos son órganos táctiles altamente sensibles utilizados para encontrar presas en el oscuro y turbio fondo oceánico.
Grasa: Para sobrevivir a temperaturas tan bajas como -35°C, llevan una gruesa capa de grasa que puede representar aproximadamente un tercio de su peso corporal.
Vida social y comportamiento
Las morsas son famosas por ser sociales. Rara vez se ven solas, prefiriendo "salir" sobre el hielo o la tierra en enormes manadas que pueden contar en miles.
En estos grupos, exhiben un comportamiento tigmotáctico, lo que significa que disfrutan del contacto físico entre ellos. Este agrupamiento les ayuda a conservar el calor corporal y proporciona protección contra depredadores. Dentro de la manada, se establece una jerarquía basada en el tamaño del cuerpo y la longitud de los colmillos; cuanto más grandes son los colmillos, mayor es el estatus social.
Dieta: El vacío del mar
A pesar de su tamaño intimidante, las morsas son principalmente forrajeras bentónicas, lo que significa que comen organismos que viven en el fondo del mar. Su comida favorita son las almejas y mejillones.
En lugar de usar sus colmillos para cavar, utilizan sus sensibles bigotes para localizar presas en el sedimento. Una vez que encuentran una almeja, utilizan un poderoso método de "succión" para sacar la carne directamente de la concha. Una sola morsa puede consumir hasta 6,000 almejas en una sola sesión de alimentación.
Conservación y el hielo cambiante
Actualmente, la morsa está clasificada como Vulnerable. Su mayor amenaza no es la caza o los depredadores naturales, sino la rápida pérdida de hielo marino debido al cambio climático.
Las morsas dependen de plataformas de hielo flotante para descansar entre inmersiones y amamantar a sus crías. A medida que este hielo se retira más al norte hacia aguas más profundas, las morsas se ven obligadas a viajar distancias más largas para alcanzar la comida o agolparse en las playas costeras. Estas "salidas a tierra" son peligrosas, ya que los animales son más susceptibles a las perturbaciones que pueden causar estampidas mortales.
Dato curioso: Cuando una morsa está en agua fría, sus vasos sanguíneos se contraen, haciendo que su piel se vea blanca o gris. Cuando toma el sol para calentarse, esos vasos se dilatan, y la morsa se vuelve de un brillante, "quemado por el sol
