Ahora estamos viviendo en una era financiera de alto riesgo donde el oro ya no actúa como un aburrido refugio seguro, sino que se comporta como una última línea de defensa. A finales de enero de 2026, el metal amarillo dejó de susurrar y comenzó a gritar. El miércoles 28 de enero, el oro rompió el nivel psicológico de $5,300 y alcanzó un máximo de $5,305.56 por onza. No fue un rally normal. Se sintió como una advertencia.
UN SISTEMA GLOBAL BAJO PRESIÓN
El movimiento casi vertical del oro no está ocurriendo en aislamiento. Está impulsado por el aumento del estrés geopolítico y una creciente pérdida de confianza en las instituciones que alguna vez anclaron el sistema financiero global. Las tensiones entre EE.UU. y la OTAN sobre Groenlandia han convertido un rincón helado en un punto de inflamación estratégico. Al mismo tiempo, las tensiones comerciales han escalado drásticamente, con EE.UU. flotando abiertamente aranceles del 100% incluso contra socios cercanos como Canadá.
Luego está el tema del que nadie quiere hablar, la creciente investigación sobre Powell. Una investigación criminal sobre la independencia de la Reserva Federal ha sacudido los mercados y ha empujado el índice del dólar estadounidense a su nivel más bajo en cuatro años. Los bancos centrales ya no solo están diversificando, se están defendiendo. La compra de oro se está realizando a aproximadamente tres veces su ritmo histórico mientras las naciones se preparan en silencio para un mundo donde el viejo orden monetario ya no se sostiene.
LA PLATA ROBBA EL ESPECTÁCULO
Mientras el oro ha recuperado el trono, la plata se ha convertido en la sorpresa del ciclo. En solo un año, los precios han aumentado de alrededor de $30 a $111, marcando una asombrosa ganancia del 270%. Este movimiento no se impulsa solo por el bombo. China ha restringido las exportaciones, EE. UU. ha designado la plata como un mineral crítico, y la demanda industrial relacionada con la energía y la defensa continúa en aumento.
El suministro físico se está ajustando rápidamente. La relación oro-plata ha colapsado por debajo de 50:1, señalando un cambio estructural en cómo el mercado valora la plata. En el CME, el volumen de negociación alcanzó un récord de 3.3 millones de contratos en una sola sesión, confirmando que este movimiento tiene participación global, no solo espuma especulativa.

¿CUÁNTO MÁS PUEDE LLEGAR ESTO?
Wall Street claramente está tratando de alcanzar el ritmo. Los principales bancos están revisando pronósticos casi semanalmente, con algunos ahora proyectando $6,000 para el oro para la primavera e incluso planteando escenarios optimistas hacia $7,000+ si las guerras comerciales se profundizan o Washington tropieza con otro cierre.
Sin embargo, se justifica la precaución. El oro ha aumentado aproximadamente un 84% interanual, y los mercados no se mueven en líneas rectas para siempre. Un retroceso brusco hacia la zona de $4,800 no sería inusual. Pero en este entorno, las correcciones se están tratando como oportunidades, no como salidas, especialmente por parte de los bancos centrales y el capital a largo plazo.
LA PREGUNTA MÁS GRANDE
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