Antes de que se ejecute una transacción, ahora se puede simular y verificar en busca de riesgos ocultos. Eso significa que los usuarios obtienen protección antes de aprobar algo dañino, no después de que los fondos se hayan ido. Esto es crítico en un ecosistema donde una mala firma puede drenar una billetera.
Construyendo sobre esto, la validación de tokens añade otra red de seguridad.
Tokens falsos, contratos imitadores y estafas de suplantación son algunos de los vectores de ataque más comunes hoy en día. La validación de tokens ayuda a bloquear activos maliciosos antes de que los usuarios interactúen con ellos, reduciendo las posibilidades de caer en trampas bien conocidas.
Luego está la validación de dApp.
No todas las interfaces son seguras solo porque se vean pulidas. Con la validación de dApp, las aplicaciones arriesgadas o maliciosas pueden ser marcadas temprano, protegiendo a los usuarios de interactuar con contratos diseñados para explotarlos.
Juntas, estas capas cambian la seguridad de reactiva a proactiva.
En lugar de decir a los usuarios “ten cuidado”, el ecosistema verifica activamente las transacciones, tokens y aplicaciones en tiempo real. Eso es una mejora significativa en cómo se maneja la seguridad en la cadena.
Una idea errónea común es que la seguridad solo importa después de que algo sale mal.
Si estás construyendo sobre TRON, esto protege a tus usuarios.
Si estás usando TRON, esto protege tu billetera.
Marca esto.
La infraestructura de seguridad no se vuelve tendencia hasta que te salva.
