Durante el año pasado, los activos tradicionales y digitales han mostrado una divergencia marcada en el rendimiento. El oro, considerado durante mucho tiempo un refugio seguro, aumentó un +84%, mientras que la plata se disparó un +267%, resaltando la rotación de los inversores hacia activos tangibles en medio de la incertidumbre macroeconómica.

En contraste, Bitcoin y el mercado de criptomonedas en general enfrentaron vientos en contra significativos. Bitcoin cayó un −14%, Ethereum un −8%, y las altcoins promediaron un −50%, reflejando una volatilidad persistente, incertidumbre regulatoria y cambios en el sentimiento del mercado.
📌 Conclusiones Clave:
El oro y la plata continúan superando en mercados turbulentos.
Bitcoin y criptomonedas siguen siendo apuestas de alto riesgo y alta recompensa—ideales para inversores tolerantes al riesgo.
La diversificación entre activos tradicionales y digitales sigue siendo crítica para la resiliencia de la cartera.
Perspectiva: Si bien las criptomonedas aún ofrecen un potencial asimétrico de ganancias, los datos recientes enfatizan que los activos tradicionales como el oro y la plata mantienen un valor defensivo, especialmente durante caídas prolongadas del mercado. Los inversores deben equilibrar la convicción con la gestión del riesgo, particularmente durante la incertidumbre macroeconómica.


