El pequeño contrato se sostiene firmemente, como construir un castillo en la playa, sabiendo que la marea llegará, pero insistiendo en construir hasta el último segundo, para ver quién se derrumba primero, las olas o los cimientos.

También puede ser: usar una pata de mosquito para detener una excavadora, la postura es muy elegante, pero el resultado suele ser un "¡pum!".

Y hay algo aún más doloroso: crees que estás comprando en el punto más bajo, pero en realidad solo estás dando un espectáculo al mercado de "cómo llenar un agujero con elegancia".