
La historia como plataforma de previsión.. Previsión del escenario iraní a través del espejo de "Tormenta del Desierto" (Irak 1990–1991)
El Medio Oriente atraviesa a principios de 2026 un giro estratégico agudo, ya que la frecuencia de la escalada militar entre Washington y Teherán evoca los presagios de la Guerra del Golfo Pérsico (1990-1991).
Y aunque la historia no repite sus eventos de manera carbónica, el "patrón" estadounidense en la gestión de grandes crisis muestra similitudes estructurales, que nos obligan a estudiar la experiencia de Irak para entender las dinámicas del enfrentamiento actual, especialmente después del colapso de las ecuaciones de disuasión tras los ataques de junio/julio de 2025.
Teherán sigue un patrón más complejo basado en el "silencio activo"; la falta de respuesta militar directa a los movimientos masivos no necesariamente refleja debilidad, sino que es una gestión inteligente del "techo del conflicto".
El despliegue militar: de la exhibición de fuerza a la presión máxima
Modelo 1990: no fue solo una preparación técnica el despliegue de portaaviones y cientos de miles de soldados en la operación "Tormenta del Desierto"; fue un mensaje político codificado para convencer al liderazgo iraquí de la seriedad de la opción militar.
Realidad 2026: el regreso de las flotas estadounidenses, lideradas por los portaaviones "Abraham Lincoln" y "George Washington", refleja una invocación de la misma doctrina, pero la diferencia hoy es el "despliegue tecnológico"; no se limita a bloques de metal, sino que incluye sistemas de guerra cibernética e inteligencia artificial, que buscan paralizar las capacidades de mando y control iraní antes de iniciar la acción operativa.
La conclusión: el despliegue no es un "presagio de guerra" inevitable, sino una herramienta de negociación áspera, que busca obligar al oponente a revisar sus cálculos bajo la presión de la "incertidumbre estratégica".
Estrategia de "los golpes quirúrgicos" y prueba de disuasión
La experiencia iraquí: la guerra total fue precedida por operaciones de reconocimiento por la fuerza y ataques limitados para probar los sistemas de defensa aérea iraquíes.
El escenario iraní: los ataques de junio de 2025, que apuntaron a las instalaciones de "Fordow" y "Natanz", representan un punto de inflexión fundamental. Estas operaciones no estaban destinadas a iniciar una guerra total, sino que fueron "golpes quirúrgicos" para probar el techo de la respuesta iraní y medir la efectividad de las bombas penetrantes.
El análisis: los ataques limitados son un "laboratorio real" para la decisión de guerra; pueden llevar a disuadir al oponente y hacer que se retire, o revelar vulnerabilidades que incitan al agresor a expandir el área del conflicto.
La paciencia estratégica y la gestión del borde del abismo
Irak 1990: Saddam Hussein enfrentó el despliegue con una especie de estancamiento estratégico, apostando a desgastar al oponente en tierra, lo cual demostró ser un fracaso ante la superioridad aérea cualitativa.
Irán 2026: Teherán sigue un patrón más complejo basado en el "silencio activo"; la falta de respuesta militar directa a los movimientos masivos no necesariamente refleja debilidad, sino que es una gestión inteligente del "techo del conflicto", donde Irán apuesta por el desgaste del consenso internacional estadounidense con el tiempo.
La paradoja del tiempo: una espada de doble filo
En 1990, el tiempo trabajaba a favor de Washington para construir legitimidad internacional (la coalición de 34 países). Sin embargo, en 2026, el factor tiempo representa una presión sobre la economía global; la continuación del despliegue militar en los pasajes acuáticos eleva los costos de seguros y petróleo, lo que convierte a la "larga espera" en una opción costosa, que podría llevar a Washington a una rápida resolución o un golpe relámpago para acabar con la incertidumbre.
La similitud de los movimientos actuales con los presagios de 1990 sugiere que estamos ante un inminente final del régimen iraní, pero los nuevos equilibrios de poder y la experiencia iraní en la gestión de crisis hacen que los resultados sean abiertos a posibilidades que la región no ha presenciado.
Las diferencias fundamentales: más allá de la comparación histórica
Se debe tener cuidado de aplicar literalmente la experiencia de Irak a la situación iraní por dos razones:
La naturaleza del poder: poseer un "deterrente no simétrico" (drones kamikazes, misiles hipersónicos, y células regionales activas) hace que el costo de una guerra total no esté limitado a su geografía nacional.
La profundidad estratégica: Irak estaba aislado internacionalmente y sitiado, mientras que Irán hoy opera dentro de una red de alianzas (eurasiáticas), que le proporciona márgenes de maniobra económica y política más amplios.
Los indicadores prospectivos para el futuro cercano
Basado en esta intersección histórica, se pueden observar las siguientes trayectorias:
Escenario de "ataques repetidos": lo más probable es que se repita el modelo de junio de 2025 (ataques dirigidos y violentos) como alternativa a la guerra total, para recortar las uñas del programa nuclear, sin deslizarse hacia una invasión terrestre.
La disuasión a través de los mercados: el aumento de los precios del oro y la agitación en los mercados financieros reflejan una percepción global de que las viejas reglas de compromiso han terminado, y que cualquier error en la evaluación de la situación podría llevar al colapso de las cadenas de suministro.
La opción militar "pendiente": el despliegue estadounidense actual compra más el "opción de guerra" de lo que lleva a cabo, y el objetivo es llegar a un "acuerdo bajo fuego" que redefina la influencia en la región.
Las etapas más peligrosas del conflicto no están en el momento de la explosión, sino en el "período de espera" que vivimos ahora en enero de 2026.
La similitud de los movimientos actuales con los presagios de 1990 sugiere que estamos ante un inminente final del régimen iraní, pero los nuevos equilibrios de poder y la experiencia iraní en la gestión de crisis hacen que los resultados sean abiertos a posibilidades que la historia de la región no ha presenciado antes.
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