Muchas personas nunca miran plataformas de código, no verifican los registros de envíos, no saben si hay desarrolladores trabajando en el proyecto, e incluso no tienen claro si la comunidad sigue existiendo, pero cada día solo se concentran en mirar el precio y gritar por un aumento.

No les importa si el protocolo ha tenido iteraciones, no les importa si se han corregido vulnerabilidades, no les importa si la hoja de ruta se está cumpliendo, solo les importa si las velas pueden dar una salida a sus emociones.

En sus ojos, la blockchain no es un sistema técnico, sino un boleto de lotería que se actualiza constantemente.

Pero la realidad es que el precio nunca ha sido el punto de partida, solo es el resultado.

Sin un código que se envíe de manera continua, no hay un sistema que evolucione de manera continua; sin una comunidad que participe realmente, no hay una red que exista a largo plazo.

Si el aumento se desvincula de la construcción, en esencia, es solo una ilusión de liquidez.

Lo que realmente determina cuán lejos puede llegar un proyecto no es cuán fuerte se grita, sino cuántas personas están enviando, discutiendo y mejorando en silencio cada día.

Cuando el ruido se apaga, las velas desaparecerán, pero los proyectos donde el código sigue existiendo son los que tienen derecho a hablar sobre el futuro. #ckb $CKB