En tiempos de mercado deprimido, a menudo se inunda con el estruendo de la especulación. Las monedas del aire pasan como meteoros, persiguiendo ganancias a corto plazo. Pero la historia demuestra que, en medio de grandes olas, los que se hunden son los que se convierten en oro. Aquellos proyectos con un valor sólido están acumulando en silencio, destinados a liderar la próxima ola de la era.