El oro y la plata ya no se mueven en silencio: la volatilidad ha vuelto con fuerza. La demanda de refugio seguro, la incertidumbre geopolítica, las expectativas cambiantes de tasas y la toma de ganancias agresiva están creando oscilaciones bruscas en los metales preciosos. Lo que antes era "lento y constante" ahora es rápido y reactivo.
Para los tenedores a largo plazo, esta turbulencia refuerza el papel del oro como cobertura contra la incertidumbre. Para los traders, es un mercado que recompensa la disciplina y castiga la emoción. Un titular puede desencadenar un rally; una publicación de datos puede provocar una corrección.
En tiempos como estos, la gestión del riesgo es más importante que las predicciones. La volatilidad no es peligro en sí misma: es una oportunidad para aquellos que la respetan.