Donald Trump nominó oficialmente a Kevin Warsh, exgobernador de la Reserva Federal, como próximo presidente de la Reserva Federal. Trump expresó su gran aprecio por la nominación de Warsh, afirmando que posee todas las credenciales necesarias y tiene cualidades de líder.

Las posiciones políticas de Warsh también han recibido gran atención. Es conocido por su postura "hawkish" y ha criticado severamente la política de flexibilización cuantitativa (QE) de la Reserva Federal tras la crisis, manteniendo una alta vigilancia sobre la inflación. Sin embargo, para conseguir este puesto, Warsh ha mostrado recientemente una gran flexibilidad, apoyando públicamente la opinión de Trump sobre que "las tasas de interés son demasiado altas", pidiendo un "cambio de régimen" en la Reserva Federal, y abogando por una reforma del actual marco de toma de decisiones. Este cambio lo ha convertido en alguien del "entorno de Trump".

La reacción del mercado ante la nominación de Warsh es compleja. Por un lado, su trasfondo "establishment" es visto como un bálsamo para la estabilidad del mercado; por otro lado, su enfoque de "reducción de balance" podría provocar volatilidad en el mercado. Mizuho Securities y Carson Group señalaron que el regreso de Warsh significa que la velocidad de las reducciones de tasas será mucho más lenta de lo que el mercado espera actualmente, y podría incluso provocar una grave división interna en la Reserva Federal debido a su firme postura hawkish.

Sin embargo, la nominación de Warsh se produce en un momento sensible, la presión política de Trump sobre Powell ha enfurecido a los legisladores, y un miembro clave del Comité Bancario del Senado, el senador republicano Thom Tillis, ha dejado claro que bloqueará cualquier nominación de la Reserva Federal de Trump hasta que se decida o se retire el caso de Powell.

$币安人生