Tenga la mente de criador, no la mente de especulador.
Cuando uno de sus animales se enferma, se preocupa, es normal. Pero si sus fundamentos son sólidos y su pronóstico vital no está comprometido, no lo sacrifica.
Al contrario: lo cuida, le da lo que le gusta, espera pacientemente.
Una vez que la enfermedad ha pasado, a menudo regresa en mejor forma y aún más fuerte.
En los mercados, es la misma lógica.
Una caída no es una fatalidad. Una corrección no es una razón para vender todo en pánico.
Analicemos:
· ¿Los fundamentos del proyecto están intactos?
· ¿La visión a largo plazo sigue siendo válida?
· ¿El “pronóstico vital” está comprometido?
Si no, quizás sea el momento de reforzar su posición, no de liquidarla. Se pueden cortar las partes demasiado arriesgadas (stop loss, reequilibrar), pero se mantiene el activo mientras el corazón late.
A veces, es después de estas pruebas que ocurren las progresiones más bellas.
Tome distancia, sea estratega. Criador, no carnicero.