Plasma: una capa de asentamiento disfrazada como una cadena
Plasma a menudo se presenta como una cadena de bloques. Esa etiqueta es conveniente—y engañosa. Las cadenas de bloques suelen competir en velocidad, tarifas o la atención de los desarrolladores. Plasma no está tratando de ganar esa carrera. Está tratando de reemplazar una parte de la infraestructura del mercado que la mayoría de las personas nunca ve. La pregunta difícil es esta: ¿qué sucede cuando las stablecoins dejan de comportarse como tokens especulativos y comienzan a comportarse como instrumentos de asentamiento?
La trampa en el enfoque habitual
Los sistemas criptográficos modernos se sitúan entre dos extremos. Un extremo es la apertura radical: todo visible, todo componible, todo expuesto. El otro son sistemas sellados: libros de contabilidad con permiso, controles opacos y confianza devuelta a los intermediarios. Ambos fallan de diferentes maneras. Los sistemas abiertos filtran información e invitan a la extracción. Los sistemas cerrados escalan la confianza al re-centralizarla. Plasma busca un tercer camino: ni exhibición ni oscuridad, sino un asentamiento disciplinado.