Desde una perspectiva de infraestructura a largo plazo, el valor central de TRON radica en la estabilidad para soportar el flujo de valor.
No busca definir todas las formas de aplicación, sino que se centra en la liquidación y transferencia subyacentes, permitiendo que las aplicaciones superiores funcionen de manera segura y eficiente.
Cada transferencia o liquidación exitosa es una validación de la arquitectura del sistema; esta validación no se completa de una vez, sino que se acumula a través de la operación continua.
A medida que la demanda en la cadena se extiende hacia las aplicaciones reales, la importancia de la capa de liquidación sigue aumentando. La salida estable a largo plazo de TRON constituye su valor central más significativo a largo plazo y también determina si el ecosistema puede expandirse de manera sostenible.