A decir verdad, inicialmente noté a Walrus, no porque tuviera mucho ruido en un mercado bullicioso, sino debido a una experiencia extremadamente frustrante de defensa de datos: quería migrar mi historial completo de logros y activos de un juego en una cadena a una nueva plataforma, pero descubrí que no tenía nada más que una dirección de billetera y algunas transacciones. En ese momento, sentí profundamente que en el mundo de Web3, donde se habla de "soberanía del usuario", la gran mayoría de nuestros datos de comportamiento, mapas sociales y huellas de identidad son, en realidad, como polvo esparcido, no pertenecen a nosotros y no se pueden reutilizar de forma autónoma. Justamente este dolor tan cercano me hizo entender el orden fundamental que Walrus intenta construir.
La experiencia fue muy simple, pero muy típica. Jugué un buen juego en la cadena, invertí mucho tiempo, acumulé rutas de síntesis de equipo únicas, registros de contribución a la comunidad y una serie de estrategias de juego de alto valor. Cuando apareció un nuevo juego que me interesaba más, quise migrar estas 'identidades de juego' y 'créditos históricos' como punto de partida para mi nuevo viaje. Resulta que todos los datos de comportamiento del viejo juego estaban bloqueados en la base de datos centralizada del proyecto, y en la cadena solo había el activo NFT final. Mi vida de juego se convirtió en un fragmento que no podía ser contado en su totalidad, ni reconocido por el nuevo mundo.
Esto me hizo darme cuenta de un problema más fundamental que la transparencia de los activos: en la arquitectura actual de blockchain, los usuarios son 'pobres en datos ricos en activos'. Poseemos tokens y NFT, pero los datos de comportamiento que generamos, las relaciones sociales, la historia de reputación, esas cosas que realmente constituyen el 'grosor' de la identidad digital, o bien permanecen fuera de la cadena, o son fragmentadas y poseídas por diferentes islas de aplicaciones. La visión que propone Walrus apunta a este núcleo: quiere convertirse en la 'capa de almacenamiento y cálculo autónomo' de los datos de comportamiento de los usuarios en la cadena.

La filosofía de diseño de Walrus lleva una rara moderación 'centrada en el usuario'. No busca construir apresuradamente un complejo mercado de transacciones de datos como muchos protocolos de datos, sino que primero aborda el problema más fundamental: cómo permitir que los usuarios almacenen de forma realmente duradera sus datos de comportamiento a través de cadenas y aplicaciones de la manera más controlada y con el menor costo posible, y asegurarse de que estos datos sean verificables, computables y reutilizables.
Su pila tecnológica está construida en torno a este objetivo:
Capa de almacenamiento descentralizado: no se trata de integrar simplemente soluciones de almacenamiento existentes, sino de optimizar la eficiencia de almacenamiento y la capacidad de indexación para datos de comportamiento de usuario masivos, de alta concurrencia y de gran detalle, asegurando que los datos sean accesibles y se puedan recuperar rápidamente.

Capa de cálculo y verificación: esta es su esencia. Walrus permite a los usuarios autorizar a terceros (como nuevas DApps) a realizar cálculos específicos sobre los datos originales almacenados de forma encriptada (por ejemplo, verificar que 'la dirección ha mantenido la liquidez en el protocolo XX por más de un año'), sin necesidad de exponer todos los datos originales. Esto logra un salto clave de 'transferencia de datos' a 'transferencia de prueba de datos'.
Capa de identidad unificada: ancla los comprobantes de almacenamiento de datos y de cálculo de los usuarios, dispersos en diferentes lugares, mediante un contrato de identidad principal, formando un historial de reputación que crece continuamente y es acumulable.
Por ejemplo, con Walrus, las dificultades de mi carrera en juegos en cadena podrían resolverse. Todas mis acciones de juego pueden ser almacenadas de forma encriptada en la red de Walrus una vez que obtenga la autorización. Cuando quiera incursionar en el campo de DeFi, puedo presentar una prueba verificable generada por la red de Walrus a un protocolo de préstamo: 'mi dirección ha mantenido un alto nivel de actividad y un buen historial de decisiones en juegos de estrategia', lo que podría resultar en una puntuación de crédito más alta y mejores condiciones de préstamo. Durante todo el proceso, los datos originales del juego no necesitan salir de mi control.
Por lo tanto, el modelo económico del token del protocolo Walrus probablemente se construya en torno a 'mantenimiento del almacenamiento de datos', 'generación de pruebas de cálculo' y 'gobernanza del ecosistema de identidad'. El valor que captura provendrá de la necesidad común de usuarios y aplicaciones de construir una capa de identidad digital interoperable y confiable. Este no es un modelo impulsado por transacciones a corto plazo, sino un modelo que se sedimenta gradualmente a medida que crece la conciencia de los activos de datos de los usuarios y la necesidad de colaboración entre aplicaciones.
Para los inversores y usuarios, Walrus no es una 'respuesta caliente' que ofrezca estímulos inmediatos. Su narrativa no gira en torno a la próxima moneda de cien veces, sino a un planteamiento más fundamental: en la Internet del valor, ¿podemos realmente poseer y dominar nuestra trayectoria digital? Si se acepta la dirección de esta proposición, entonces lo que hace Walrus es sentar las bases de la infraestructura de datos para este futuro.

En mi opinión, centrarse en Walrus es como realizar una inversión a largo plazo sobre la futura forma de Internet. Puede que actualmente esté en silencio, pero su éxito o fracaso determinará directamente si la próxima generación de DApps seguirá en la sobrecarga de islas de datos, o si podrá crecer sobre la base de la soberanía de los datos del usuario, desarrollando ecosistemas de aplicaciones interdomainas altamente personalizadas que hoy no podemos imaginar. Lo que espera es el momento de despertar conjunto de desarrolladores y usuarios: darse cuenta de que la soberanía de los datos es la pieza final del rompecabezas del alma de Web3.
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