¡La gallina y el maíz!!!
Existe una antigua fábula sobre una gallina que siempre recibía un grano de maíz después de perder una pluma.
Ella volvía todos los días.
El amarillo del maíz la mantenía con la esperanza encendida de un gran maizal, pues las pérdidas parecían pequeñas ante tal esperanza.
Hasta que, al final, esa gallina fue degollada.
¡Esta historia nunca fue sobre la gallina!
Siempre fue sobre comportamiento.
En el mercado ocurre algo muy parecido.
Muchos inversores aceptan pequeñas pérdidas repetidas porque creen que la próxima alza va a compensar todo.
Gana un poco, pierde otro tanto y vuelve de nuevo.
Y, casi siempre en esos retornos, hacen nuevos aportes para intentar recuperar lo que perdieron.
El ciclo no se mantiene solo por la pérdida, se mantiene por la esperanza de compensación inmediata.
Mientras tanto, quienes operan con estrategia hacen lo inverso:
definen dónde entran, definen dónde salen y protegen parte de las ganancias.
No esperan el “movimiento perfecto”.
Construyen resultados en etapas.
El mercado no destruye a nadie solo.
Lo que destruye es la ausencia de salida.
Pequeñas ganancias realizadas forman base.
Ganancias solo soñadas forman frustración.
Al final, la diferencia entre crecer y girar en círculos no está en el tamaño del capital,
está en dejar de intercambiar plumas por maíz y comenzar a intercambiar ganancias por patrimonio.
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