Incluso si cometes un error una vez, tendrás otra oportunidad.

No intentes cometer ese error.

"La suerte está del lado de los valientes, pero no de los tontos."

Cuando el pájaro sobrevivió por primera vez, fue 'suerte' o 'advertencia'. Pero la segunda vez que intentó hacer lo mismo, fue 'arrogancia' o 'necedad'.

Segunda oportunidad: ¿un regalo de la suerte o una trampa mortal?

En el camino de la vida, muchos de nosotros cometemos grandes errores sin darnos cuenta o impulsados por nuestras emociones. A veces, milagrosamente, escapamos de pagar el precio de ese error. Lo consideramos nuestro 'logro', pero en realidad fue un 'bono de vida' o 'advertencia' que la vida nos dio.

1. No confundas la suerte con la habilidad:

Tener éxito o sobrevivir al arriesgarse por primera vez no significa que tuviste razón. Significa que la situación estaba a tu favor. El pájaro pensó que era más rápido que el helicóptero, pero en realidad solo tuvo suerte. No confundas tu suerte (Luck) con tus habilidades (Skill).

2. Aprende a reconocer las advertencias:

La naturaleza o el creador da pequeñas señales antes de destruir al ser humano. Sobrevivir la primera vez fue esa señal: "Detente, regresa." Aquellos que no entienden esta señal, que piensan "la última vez no pasó nada, esta vez tampoco pasará"; su destino es aterrador.

3. No abuses de las oportunidades:

Todo el mundo comete errores. Pero el sabio es aquel que aprende del primer error. Cometer el mismo error una segunda vez significa que has rechazado la oportunidad de corregirte. Recuerda, un chaleco salvavidas solo funciona una vez; saltar al mar repetidamente con él no es valentía, es necedad.

Resumen:

> "No pienses que el fuego es frío solo porque no te quemaste la mano la primera vez que jugaste con él. Fue tu suerte. Pero si lo haces de nuevo, te quemarás. Así que aprende de los errores, no los conviertas en un hábito."

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Próximo paso:

¿Hay algún riesgo o mal hábito en tu vida del que has sobrevivido una vez pero aún persistes? Haz el compromiso hoy de dejar ese hábito. La suerte no llama a la puerta repetidamente.