Mar 13 Ene 2026 ▪ 5 min de lectura ▪ por Evans S
Se habla de un “tesoro” de 600 000 BTC, atribuido a Venezuela: una cifra que suena como una amenaza. Washington considera la idea de una incautación, sin asumirla de frente. Paul S. Atkins, presidente de la SEC, no confirma nada… pero no cierra la puerta. Y ahí es donde todo cambia: el bitcoin ya no es solo un activo, es una palanca geopolítica. Queda por resolver lo esencial: pruebas, llaves y poder de incautación.
Un “tesoro” de 600 000 BTC es atribuido a Venezuela, pero nada está confirmado on-chain hasta este momento.
Paul Atkins (SEC) no descarta la idea de una incautación, recordando que este caso supera a la SEC y corresponde principalmente a otras ramas del Estado.
Un supuesto tesoro bitcoin, una certeza ausente
Primer punto para calmar la excitación: la reserva de 600 000 BTC no está confirmada. Incluso actores habituados a rastrear flujos ilícitos explican que no ven, “claramente”, un botín bitcoin de ese tamaño en la cadena atribuible al régimen. En otras palabras: mucho ruido, pocas direcciones.
La historia ha cobrado fuerza en un contexto explosivo. A principios de enero, Estados Unidos anunció la captura de Nicolás Maduro durante una controvertida operación militar. Este shock político sirvió inmediatamente como combustible para las especulaciones: si el poder vacila, ¿dónde están los cofres?
Y, sin embargo, aunque Venezuela haya coqueteado con las criptomonedas (el Petro en 2018 sigue siendo un símbolo de esta huida adelante monetaria), eso no prueba la existencia de una “cartera bitcoin imperial” llena hasta el tope. Lo que es plausible, en cambio, es la existencia de bolsillos dispersos. De circuitos paralelos. De salvaguardas privadas. En resumen, algo más fragmentado, por lo que es más difícil de incautar. Si el activo es incierto, la incautación lo es aún más. Y ahí, la frase de Atkins se vuelve interesante.
