👑 El Juicio a la Soberbia
LA GRAN BABILONIA DEL "YO"
Te pregunto: ¿Has escuchado a los poderosos de hoy?
Escucha sus discursos, mira sus redes sociales.
Todo es "Yo hice", "Bajo mi gestión", "Mi imperio".
NABUCODONOSOR. Este hombre no era un rey cualquiera; era el "Rey de Reyes" de su época, la cabeza de oro, el dueño del imperio más esplendoroso (Babilonia). Pero su historia deberia ser la medicina perfecta para el mundo de hoy.
Nabucodonosor caminaba por sus jardines colgantes, una de las maravillas del mundo, y se llenó la boca diciendo: “¿No es esta la gran Babilonia que YO edifiqué para gloria de MI majestad?” (Daniel 4:30).
No le dio gracias a Dios por la inteligencia, ni por los materiales, ni por la fuerza de los trabajadores que sudaron para levantar esas paredes. Se olvidó de que el hombre propone, pero Dios dispone.
Vivimos rodeados de "pequeños Nabucodonosores". Gobernantes que construyen sus imperios sobre el hambre del pueblo, que se creen dioses sobre la tierra porque tienen un sello o una firma.
Ignorando el dolor del pueblo, creyendo que sus imperios de cemento y leyes injustas durarán para siempre.
Se olvidan de que el poder es prestado y que el verdadero Dueño de la tierra los está observando desde arriba.
LA ESTATUA Y EL HORNO.
El sistema que nos quiere arrodillados.
Nabucodonosor no se conformó con ser rey; quería ser adorado.
Levantó una estatua de oro y dijo:
El que no se arrodille cuando suene la música, va al horno".
Mira a tu alrededor. Te pregunto:
¿No es lo mismo que hoy?
(gobiernos, élites, sistemas económicos)
han levantado sus propias estatuas de oro:
La estatua del Dinero y el consumo: Si no tienes, no vales.
La estatua de la tecnologia que nos controla el Pensamiento Único.
Quieren controlar hasta tu fe.
Si no piensas como el gobierno o como el grupo de turno, te lanzan al "horno" de la crítica, de la censura o de la cárcel, como le pasa a tantos inocentes, a veces caen tambien tus propios seres amados, atrapados en sistemas que no buscan justicia, sino control.
Si no te arrodillas ante mi sistema, quedas fuera.
(la exclusión social, la pobreza, el despido).
La estatua de la Religiosidad: Esos "hermanos" que mencionamos, que han levantado una estatua de su propia "santidad" y te exigen que te arrodilles ante sus reglas de hombres.
Si no lo haces, te juzgan y te lanzan al fuego del desprecio.
Pero nosotros no nos arrodillamos ante, ningun gobierno, ante ningun rey de este mundo, ni ante ninguna estatua.
Daniel 3:17 Dice: He aquí nuestro Dios a quien servimospuede librarnis del horno de fuego ardiendo ; y de tu mano, oh rey, nos librará.
Nosotros el pueblo del Dios el Altisimo no adoramos a nadie mas que nuestro Rey y Creador del Universo.
Nosotros somos los modernos, Sadrac, mesac y Abed-nego.
Hoy justamente este dia, nosotros estamos en lucha, en contra de todas las injusticias de quienes gobiernan este mundo y nuestra batalla actual es pelear de rodillas orando, clamando, gimiendo con lagrimas.
Nosotros no estamos escondidos, nosotros seguimos en esta gran batalla, hasta que el unico que nos gobierna de arriba de la órden de salir y hacer frente a la maldad de este mundo.
Somos valientes.
Somos vencedores.
Porque Jesucristo ya los veció.
Ni la muerte pudo detenerlo.
A nosotros tampoco.
LA LOCURA DEL SOBERBIO.
De la seda a la hierba
Dios le advirtió a Nabucodonosor a través de sueños, pero él no escuchó. Por eso, el juicio cayó de repente.
Dios no tolera el orgullo.
En un segundo, su mente se nubló.
El rey que dormía en sábanas de seda terminó comiendo pasto como los bueyes.
Daniel 4:32
Sus uñas crecieron como garras y su pelo como plumas.
Te pregunto:
¿Qué nos enseña esto hoy? Que la peor locura no es la clínica, sino la soberbia.
El que ignora al pobre, el que engaña al hermano para quedarse con lo suyo, el que usa la Biblia para juzgar pero no para amar... ese ya está "comiendo hierba.
Muchos gobernantes hoy están "locos" de poder, han perdido la razón humana y la compasión.
Pero la historia nos enseña que Dios puede quitarle el trono al más fuerte en un abrir y cerrar de ojos y dejarlo en la miseria adsoluta para que aprenda que sin Amor y sin Dios, no somos más que bestias.
Nadie es tan grande que Dios no pueda humillarlo, ni tan pequeño que Dios no pueda levantarlo.
DESPIERTAR YA.
Mirar hacia arriba para volver a ser humano.
Siete años pasó Nabucodonosor en esa condición.
Te pregunto: ¿Sabes cuándo recuperó su trono?
Dice la Biblia: “Al fin del tiempo, yo, Nabucodonosor, alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta” (Daniel 4:34).
Ahí está la clave: La razón vuelve cuando dejas de mirarte al espejo y empiezas a mirar al Cielo.
La sanidad comienza cuando el gobernante reconoce que hay alguien por encima de él, y cuando el religioso reconoce que es tan pecador como el que está en el último banco.
El mundo cambiará cuando los hombres vuelvan a mirar hacia arriba.
Nabucodonosor fue más "humano" cuando reconoció su pequeñez que cuando se creía un dios.
No importa qué tan alto sea tu trono, si tus pies no están sobre la Roca, tarde o temprano terminarás comiendo la hierba de tu propia soberbia."
TE INVITO A LA REFLEXIÓN.
El Trono Celestial no se comparte.
A los que hoy se burlan de tu fe, a los que te engañaron y te dejaron sin nada, a los que encarcelan injustamente y a los que se creen jueces:
Tengan cuidado.
Babilonia cayó.
Nabucodonosor fue humillado.
El oro se oxida y el poder se acaba.
Pero el Reino del Creador es eterno.
Para ti que sufres:
No envidies el "trono" del que te hizo mal.
Ese trono está puesto sobre arena.
Sigue firme,
sigue orando por los que están presos,
sigue amando aunque te paguen mal.
Porque cuando el polvo se asiente, los que miraron al cielo como José y los que se humillaron como el Nabucodonosor arrepentido, serán los que reinen con el Maestro.
No te asustes por el ruido de los imperios que caen. Dios sigue sentado en Su trono.
EL GRITO DESDE EL CALABOZO.
Donde Dios también habita, con los injusticiados.
Hay una Babilonia moderna que se alimenta de la libertad de los inocentes.
Hoy, mientras los "reyes" brindan en sus palacios con el dinero del pueblo, hay celdas oscuras llenas de jóvenes que son víctimas de sistemas que no buscan la verdad, sino llenar estadísticas.
Escucha bien, gobernante:
Tú que firmas sentencias sin mirar el rostro de las madres que lloran; tú que permites que la justicia se venda al mejor postor:
Dios te pedirá cuentas.
Nabucodonosor aprendió que el poder no es para aplastar, sino para servir.
El que encierra injustamente a un hijo de Dios, se mete con la niña de Sus ojos.
Para el que está tras las rejas hijo:
Recuerda que las paredes de piedra no pueden encarcelar tu espíritu.
Nabucodonosor estaba libre en su palacio y vivía como una bestia; tú puedes estar en una celda y ser más libre que ellos si tu mirada está puesta en el Altísimo.
La justicia de los hombres es ciega y muchas veces corrupta, pero la Justicia del Reino es implacable y llega justo a tiempo.
EL MARTILLO QUE ROMPE LA PIEDRA.
Este mensaje es un martillo.
No es para acariciar el oído, es para romper la dureza del que se cree eterno e intocable.
A ti, que engañaste a tu hermano por dinero: Estás comiendo la hierba de la codicia y no te has dado cuenta.
A ti, que usas un cargo público para ignorar al pobre:
Tu "Babilonia" tiene fecha de vencimiento.
A ti, religioso que juzgas al que sufre:
Tu túnica de santidad no tapará la podredumbre de tu falta de amor ante el Juez Verdadero.
¡Basta de corazones de piedra!
La historia de Nabucodonosor es la prueba de que Dios puede bajar al hombre más alto hasta el nivel del suelo en un suspiro.
No esperes a perderlo todo para reconocer que no eres nada sin Su amor.
El Amor restaura el Reino.
Solo cuando el amor rompa esa piedra, habrá verdadera libertad.
No pedimos venganza, pedimos que sus ojos se abran. Pedimos que el gobernante llore con el pueblo, que el juez busque la verdad y que el hermano abrace al hermano.
Señor, rompe las cadenas de las cárceles físicas, pero sobre todo, rompe las cadenas de orgullo de las cárceles del alma.
Esta historia de Nabucodonosor, nos dice que hay esperanza: que hasta el más cruel puede volver a ser humano si dobla la rodilla.
Pero no esperes a estar en el campo, bajo el rocío de la noche, rodeado de bestias. ¡Vuelve a Dios hoy!
EL QUEBRANTAMIENTO QUE SANA.
Es La oración, Porque Dios Vive, Porque el escucha y Jamás ignora ningun clamor, ni ninguna lagrima se escapa a su tierna mírada.
Señor del Cielo y de la Tierra, Rey de Reyes y único Juez Verdadero.
Hoy nos humillamos ante Ti, reconociendo que nada somos sin Tu Gracia.
Te pedimos por los que hoy se creen dueños del mundo, por los que dictan leyes injustas y por los que, desde sus tronos de barro, ignoran el clamor del pobre y del inocente.
¡Ten misericordia de ellos!
Rompe la piedra de su orgullo antes de que sea tarde, devuélveles la razón humana y el temor de Dios.
Padre, mira con especial amor a los que están tras las rejas injustamente.
Sé Tú su consuelo, su abogado y su luz en la oscuridad. Rompe las cadenas físicas, pero sobre todo, mantén sus almas libres en Ti.
Y a nosotros, no permitas que la amargura, la bronca, la íra nos gane; danos un corazón como el de José para perdonar, y la humildad de un Nabucodonosor arrepentido para adorarte.
Porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria por siempre y para siempre.
Amén.