Una de las mayores diferencias entre el mercado spot y los futuros es esta:
👉 en futuros no dependes de que el precio suba para ganar.

Aquí aparecen dos conceptos clave que todo trader debe dominar desde el inicio: Long y Short.

Abrir una posición Long significa que estás apostando a que el precio va a subir. Compras a un precio más bajo con la intención de vender más caro. Es la lógica tradicional del mercado y la más intuitiva para la mayoría.

Abrir una posición Short, en cambio, significa que estás apostando a que el precio va a bajar. Vendes primero y compras después a un precio inferior. Puede parecer extraño al principio, pero es una herramienta esencial en mercados volátiles como el cripto.

¿Por qué esto es tan importante?
Porque el mercado no sube todo el tiempo. Hay impulsos, correcciones, rangos y caídas fuertes. En futuros, cada uno de esos movimientos puede convertirse en una oportunidad, si sabes leer el contexto.

Un error común es pensar que shortear es “ir contra el mercado”. No lo es. Shortear es simplemente operar una fase bajista, de la misma forma que haces long en una fase alcista.

Los traders más consistentes no se casan con una dirección. No son “alcistas” ni “bajistas”. Son reactivos:

  • Si el precio muestra fuerza, buscan longs

  • Si el precio pierde estructura, buscan shorts

Y aquí viene una advertencia clave:
👉 Long y short no son decisiones emocionales, son decisiones técnicas.
Entrar en long solo porque “ya cayó mucho” o en short porque “ya subió demasiado” suele terminar mal.

En Binance, abrir un long o un short es solo un botón.
La diferencia entre ganar y perder está en por qué lo pulsas.

Si entiendes el contexto, el soporte, la resistencia y el flujo del precio, long y short dejan de ser apuestas y se convierten en herramientas de precisión.