En infraestructura financiera, la velocidad no es el verdadero costo.
El costo aparece cuando la ejecución no puede presupuestarse.
Cuando los flujos se mueven sin coordinación clara, los equipos no fallan técnicamente: encarecen. Se agregan buffers, márgenes de seguridad y coberturas innecesarias solo para sobrevivir a la incertidumbre. Eso no es eficiencia, es fricción económica acumulada.
FOGO parte desde otro criterio. No compite por ser “más rápido”, sino por hacer predecible el precio de ejecutar. Cuando la ejecución es estable, el capital deja de protegerse y vuelve a asignarse.
Ese es el punto donde la infraestructura deja de ser marketing y se convierte en ventaja económica real: no reduce milisegundos, reduce el costo de decidir.

FOGO
0.0273
+15.87%
