Vanar Chain y el costo que aparece cuando nadie firma la decisión:
La mayoría de los sistemas funcionan… hasta que nadie puede señalar quién decidió.
Cuando una integración avanza por inercia, cuando el capital se mueve sin una firma previa, el problema no es técnico: es estructural.
Vanar Chain actúa exactamente en ese punto incómodo. No cuando algo falla, sino cuando todo “funciona” sin responsable claro. En ese escenario, la ejecución deja de ser eficiencia y se convierte en riesgo económico diferido. El costo no se manifiesta en métricas, aparece después: en conflictos, en capital inmovilizado, en decisiones que nadie puede absorber.
Aquí no hay promesa de velocidad ni narrativa de rendimiento. Hay una frontera operativa: si no hay cierre previo, no hay ejecución. Ese límite reduce flexibilidad, pero elimina una forma de pérdida que muchos sistemas descubren demasiado tarde.
En infraestructura financiera, ejecutar sin firma no acelera el sistema.
Solo traslada el costo al futuro.

