đ El caballo perdido
Un anciano pierde su caballo.
El pueblo lo compadece: âQuĂ© desgraciaâ.
El viejo responde: âÂżQuiĂ©n sabe?â.
El caballo regresa con mĂĄs caballos.
El pueblo lo celebra: âQuĂ© fortunaâ.
El viejo responde: âÂżQuiĂ©n sabe?â.
El hijo cae de un caballo y se rompe la pierna.
El pueblo llora: âQuĂ© tragediaâ.
El viejo responde: âÂżQuiĂ©n sabe?â.
Una guerra estalla y todos los jóvenes son enviados al frente⊠excepto su hijo.
El mundo es asĂ: los "idiotas" etiquetan todo como bueno o malo al instante.
Los sabios esperan.
El tiempo pone cada cosa en su lugar, no las emociones del momento.
đ Lo que hoy te rompe puede salvarte mañana.
đ Lo que hoy celebras puede ser la semilla de tu caĂda.
Si no aprendes a mirar mĂĄs allĂĄ de la primera impresiĂłn, vivirĂĄs como los del pueblo: esclavo del vaivĂ©n, mendigando alegrĂas y llorando desgracias.
El viejo no era adivino. Era libre.
Libre porque no dependĂa de lo que pasaba, sino de cĂłmo lo interpretaba.
Eso es ser estoico: no casarse con la euforia ni con el dolor.
Solo mirar de frente y decir: âÂżQuiĂ©n sabe?â.