đŠ El renacer del ĂĄguila
ÂżY si para volver a volar tuvieras que romperte primero?
La vida, a veces, nos lleva a un punto donde seguir igual ya no es posible.
El ĂĄguila, cuando envejece, enfrenta esa decisiĂłn. Su pico se desgasta, sus garras ya no aprietan y sus plumas pesan demasiado. No puede volar. No puede cazar. Parece condenada a morirâŠ
Pero en lo alto de la montaña empieza su transformación:
Golpea su propio pico hasta quebrarlo. Arranca con dolor sus garras. Se despoja de plumas viejas una por una. Y mientras parece que todo se le cae⊠en realidad estå renaciendo.
Meses después, vuelve a desplegar alas nuevas y a volar mås alto que nunca.
Nosotros tambiĂ©n tenemos momentos asĂ:
Cuando sabes que esa relaciĂłn ya no te deja crecer.
Cuando ese trabajo te apaga pero no te atreves a soltarlo.
Cuando ese hĂĄbito te estĂĄ robando la vida⊠y aĂșn lo abrazas por costumbre.
Todos tenemos una montaña donde nadie nos ve, y solo nosotros decidimos: quedarnos atados al pasado o arrancarnos lo que nos duele para renacer.
âš Porque el dolor de renovarse nunca serĂĄ tan grande como el dolor de quedarse roto.
Y solo quien se atreve a soltar lo viejo⊠tiene derecho a volar de nuevo.