đ Un verdadero amigo... se pone la soga por ti.
(Cuento real para reflexionar)
Un hombre condenado a la horca le pidiĂł al rey un Ășltimo deseo:
ver por Ășltima vez a su madre, que vivĂa lejos.
El rey, irĂłnicamente generoso, aceptĂłâŠ
pero puso una condiciĂłn:
âPuedes irâŠ
si alguien acepta morir en tu lugar si no regresas.
Muchos se habrĂan resignado.
Ăl no.
Fue directo a buscar a su mejor amigoâŠ
y sin pensarlo demasiado, aquel amigo dijo que sĂ.
Lo metieron en prisiĂłn.
Pusieron fecha a su muerte: el sĂ©ptimo dĂa.
Y conforme pasaban las horas, los soldados se burlaban de él:
âÂżDe verdad crees que volverĂĄ?
âÂĄTe va a dejar morir!
Pero el rehén⊠no perdió la calma.
Ni el dĂa seis.
Ni en la madrugada del dĂa siete.
Ni cuando le pusieron la soga al cuello.
Estaba tranquilo.
Porque tenĂa algo que muchos no entienden:
lealtad.
Y una fe inquebrantable en su amigo.
âÂĄEstĂĄ listo para morir! âle dijeron al rey.
âÂĄPobre infeliz! ârespondiĂł el monarca.
Pero justo antes de que dieran la ordenâŠ
a lo lejos, apareciĂł un hombre cabalgando a toda velocidad.
Era el condenado.
VolvĂa, justo a tiempo, cumpliendo su palabra.
El rey, conmovido, liberĂł a los dos.
Y no por compasiĂłnâŠ
sino por respeto.
Porque entendiĂł que habĂa sido testigo de algo que el poder no puede comprar:
un vĂnculo de honor.
đ€ LecciĂłn de vida:
Las promesas no son adornos para quedar bien.
Son compromisos sagrados.
Y quien cumple mĂĄs de lo que prometeâŠ
vale mĂĄs que mil palabras vacĂas.
đŹ ÂżTienes un amigo asĂ?
ÂżO fuiste tĂș el que alguna vez se jugĂł la vida por alguien?
Déjame tu historia abajo.
Que hoy mås que nunca⊠el mundo necesita lealtad real