Para 2026, Brasil ha consolidado su papel no solo como corredor, sino como la principal plataforma logística transcontinental para la delincuencia organizada. Lo que antes eran simples "rutas de tránsito" se han convertido en una operación industrial profesional que desafía la soberanía nacional y redefine la posición del país en el panorama criminal global.
A continuación se presenta el análisis detallado de cómo esta evolución ha afectado a Brasil a principios de 2026:
1. El avance en los rankings mundiales
Según los últimos datos del Índice Mundial de Delincuencia Organizada (GI-TOC), Brasil ha ascendido desde el puesto 22 al 14 entre los países con mayor presencia de redes criminales.