En un sorprendente giro de los acontecimientos, el gobierno de Estados Unidos, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, se vio obligado a revertir una decisión de despido masivo que afectaba a empleados federales que trabajaban en programas críticos de armas nucleares. Los polémicos despidos, que tuvieron lugar el 13 de febrero de 2025, fueron parte de un esfuerzo más amplio encabezado por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), encabezado por el empresario multimillonario Elon Musk. Los recortes han hecho sonar la alarma sobre la seguridad de las capacidades nucleares del país.