En relación con China, el último comentario de Musk
Lo que Musk dijo esta vez dejó a mucha gente un poco desconcertada. No fue porque criticara a Estados Unidos, ni porque volviera a decir algo impactante, sino porque esta vez habló con una claridad inusual, casi sin filtros. China liderará al mundo en capacidad de computación para inteligencia artificial, y no gracias a algoritmos ni a discursos vacíos, sino gracias a la electricidad. Estas fueron las palabras exactas de Musk en un podcast el 6 de enero.
Al día siguiente, 'Business Insider' sacó a relucir este fragmento, provocando una gran conmoción en el círculo tecnológico y en la opinión pública. Mientras que los líderes tecnológicos occidentales suelen describir el futuro de la IA china mediante términos como 'bloqueo de chips' o 'presión por capacidad de cálculo', Musk se centró en una cuestión que muchos prefieren ignorar: ¿de dónde viene la electricidad? Dijo que China producirá más electricidad que cualquier otro país del mundo, y además tendrá más chips. Según la tendencia actual, China superará ampliamente a otras regiones del mundo en capacidad de cálculo para IA.
Esto no es una predicción sobre un producto específico ni una alineación con una empresa, sino una referencia directa a la capacidad básica a nivel nacional. Lo realmente incómodo no está en las palabras 'liderar al mundo', sino en que Musk ha señalado la realidad menos atractiva, pero más crítica, de la competencia en inteligencia artificial. La capacidad de cálculo no es magia, es física. Los centros de datos no son conceptos, son acero, refrigeración por agua y corriente eléctrica continua. Los algoritmos pueden iterarse, los modelos pueden comprimirse, pero la provisión de electricidad no se puede eludir ni engañar.
La conclusión de Musk es sencilla: para 2026, la generación eléctrica de China podría alcanzar tres veces la de Estados Unidos. ¿Qué significa eso? Que mientras Estados Unidos aún debate si construir un centro de datos, si conectarlo a la red o si el permiso ambiental se retrasa tres años, China ya puede hablar de expansión a gran escala. Dijo que la gente subestima gravemente la dificultad de la provisión de electricidad. Escucharlo suena como un comentario de ingeniero, pero en realidad es una demolición del relato occidental sobre la IA. ¿Qué es lo más común en los últimos dos años en el discurso estadounidense?
China carece de chips de alto nivel, no puede alcanzar la capacidad de cálculo, Estados Unidos está a salvo. Pero el problema es que la expansión de la IA en Estados Unidos se está frenando a sí misma. El informe de Goldman Sachs lo ha dicho claramente: la escasez de electricidad ya es un cuello de botella real en el desarrollo de la IA en Estados Unidos. No en diez años, sino ahora. Por otro lado, la ventaja de China no reside en el rendimiento de un chip específico, sino en su capacidad sistémica. Gran capacidad de generación eléctrica, red eléctrica completa, centros de datos en expansión continua, y un sistema industrial a gran escala, todo esto combinado forma la base real de la capacidad de cálculo.
Musk también mencionó brevemente el control de exportación de semiconductores. Dijo que con el tiempo, estas restricciones podrían dejar de ser tan importantes, ya que China resolverá el problema de los chips. Esta no es una declaración de apoyo a China, sino una evaluación de un viejo ingeniero sobre la evolución tecnológica. Los beneficios marginales de los chips están disminuyendo. Aunque los procesos más avanzados siguen siendo importantes, ya no son el único camino. Cuando la escala, la arquitectura y el software se optimizan continuamente, incluso sin acceder al diseño más avanzado, se puede reducir la brecha. En otras palabras, las restricciones sí pueden ralentizar el ritmo, pero difícilmente determinarán el resultado final.
Por eso, el discurso de Musk incomodó a muchos medios estadounidenses. Porque reveló un hecho que todos evitan en silencio: la competencia en IA no es sobre 'quién es más inteligente', sino sobre 'quién puede resistir más'. Quien pueda suministrar electricidad de forma continua, estable y a bajo costo, podrá soportar modelos más grandes, realizar entrenamientos más largos y asumir más pruebas. Es una carrera de resistencia, no una carrera de velocidad. Más intrigante aún es que Musk no es el primero en expresar públicamente su reconocimiento a la experiencia china. Ya dijo antes que quería convertir X en una versión mejorada de WeChat, integrando múltiples funciones en una sola plataforma. No era un cumplido, sino una elección tras comparar realidades.
Mientras muchos tecnólogos estadounidenses aún se obsesionan con los 'avances puntuales', Musk insiste una y otra vez en la eficiencia del sistema, la infraestructura y la ventaja de escala. Este enfoque es precisamente la ruta que China ha seguido durante años. Por supuesto, algunos dirán que Musk es solo un empresario y que dice esto por Tesla, por sus negocios. Pero el problema es que, incluso si se descuenta toda su motivación, los hechos siguen estando ahí. La electricidad no aumenta por ideología, ni los centros de datos funcionan por slogans.
Cuando un empresario tecnológico de primer nivel de Estados Unidos comienza a advertir repetidamente a su país que les falta electricidad y que el cuello de botella no está en los algoritmos, eso ya dice bastante. Además, Musk nunca ha sido alguien que siga la corriente. No le importa la corrección política ni le gusta adaptarse al ambiente de opinión. Él ve las tendencias, ve si algo puede funcionar. Esta vez, simplemente ha puesto sobre la mesa la frase que muchas personas ya intuían, pero que no querían decir en voz alta. La competencia en inteligencia artificial está pasando de los laboratorios a las centrales eléctricas. Quien pueda mantener encendida la luz de forma estable, tendrá derecho a hablar del futuro.