Ahora se puede confirmar básicamente que las fuerzas de seguridad iraníes están registrando casa por casa para confiscar los dispositivos de Starlink. Se estima que anteriormente ingresaron ilegalmente alrededor de 100.000 dispositivos Starlink al país, lo cual representa una escala bastante considerable.
Según la ley iraní, poseer o utilizar un dispositivo Starlink se considera actividades de espionaje para Israel o la CIA estadounidense, con penas máximas de hasta 10 años de prisión, por lo que el número de ciudadanos iraníes afectados podría ser considerable.
Muchas personas podrían preguntarse cómo un servicio civil de internet por satélite como Starlink se ha convertido en una "herramienta de espionaje" para Irán.
Primero debemos entender de dónde viene Starlink: es un proyecto de la empresa estadounidense Space Exploration Technologies (SpaceX), que afirma ofrecer servicios de internet a nivel mundial, especialmente a zonas remotas donde no hay cobertura de estaciones terrestres, permitiendo a los usuarios acceder a una red de alta velocidad.
Sin embargo, este servicio que parece puramente civil tiene una estrecha relación con el gobierno y las fuerzas armadas estadounidenses. Desde 2018, el Departamento de Defensa de EE. UU. otorgó un contrato de 150 millones de dólares a SpaceX para desarrollar una versión militar de los satélites Starlink, y actualmente este proyecto militar sigue siendo supervisado por un general retirado de la Fuerza Aérea estadounidense.
Las fuerzas terrestres y aéreas de EE. UU. también colaboran con esta empresa, realizando múltiples pruebas durante ejercicios militares, conectando Starlink con aviones de combate, aviones de reabastecimiento y otros equipos militares, para verificar su capacidad de comunicación en el campo de batalla. En resumen, aunque Starlink aparentemente es civil, en realidad ya está profundamente integrado en los planes militares estadounidenses, algo que Irán claramente entiende.
Veamos ahora la relación tensa entre Irán, EE. UU. e Israel, que ha sido constante durante años, con múltiples conflictos entre ambos lados. Israel ha lanzado numerosos ataques contra Irán y ha llevado a cabo grandes campañas cibernéticas con el objetivo de destruir instalaciones clave.
Por otro lado, EE. UU. ha impuesto sanciones prolongadas a Irán, y ambos países se encuentran en oposición en múltiples frentes. Recientemente, tras el final del conflicto entre Irán e Israel, el enviado estadounidense incluso pidió públicamente a Elon Musk que proporcionara acceso gratuito a Starlink para los usuarios dentro de Irán.
Desde la perspectiva iraní, Starlink no es simplemente una herramienta civil de internet, sino un medio para que EE. UU. e Israel penetren en su territorio. Irán teme que, si los ciudadanos usan ampliamente Starlink, EE. UU. e Israel podrían utilizar esta red para comunicarse con grupos de oposición dentro del país, recopilar información sensible o incluso guiar drones y misiles para atacar, lo cual representaría una amenaza enorme para la seguridad nacional iraní.
Además, Starlink ya ha demostrado su uso militar en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Tras el inicio del conflicto, las infraestructuras de comunicación terrestre de Ucrania fueron rápidamente destruidas, y solo Starlink permitió mantener la conexión a internet. Las fuerzas ucranianas no solo usaron Starlink para controlar drones en misiones de reconocimiento y ataque, sino que también intercambiaron información en tiempo real con los sistemas de inteligencia de la OTAN para guiar ataques con fuego de largo alcance contra objetivos rusos.
Incluso hubo casos de personas que, desde cientos de kilómetros de distancia, controlaron embarcaciones no tripuladas para atacar buques militares rusos, logrando resultados significativos. Irán ha observado todo esto, y la capacidad de Starlink de ofrecer cobertura amplia mediante satélites en órbita baja, con señales difíciles de interrumpir y la posibilidad de establecer redes de comunicación rápidamente, es una característica que puede ayudar a las fuerzas armadas en combate, pero también puede ser utilizada por espías para transmitir información.
Irán teme que sus dispositivos Starlink puedan ser utilizados por EE. UU. e Israel para realizar acciones similares, como guiar drones para atacar instalaciones militares o recolectar información sensible, por eso los vincula directamente con actividades de espionaje.
Además, Irán tiene un control estricto sobre el acceso a internet. Para proteger la seguridad y estabilidad interna, Irán posee su propia red nacional de información, y la mayoría de los ciudadanos usan esta red interna para navegar, con acceso limitado a sitios web extranjeros.
Starlink, en cambio, conecta directamente a través de satélites, completamente evitando el sistema de control de redes iraníes. El gobierno iraní no puede saber quién usa Starlink ni puede monitorear el contenido transmitido a través de esta red.
Desde la visión iraní, esta herramienta de comunicación fuera de control es fácilmente susceptible de convertirse en una vía para que fuerzas externas interfieran en los asuntos internos. Especialmente tras los movimientos de protesta recientes, el control de redes se ha vuelto aún más estricto, por lo que dispositivos como Starlink, capaces de evadir el control, se convierten automáticamente en objetivos prioritarios de prevención.
Algunos podrían pensar que los ciudadanos comunes usan Starlink simplemente para conectarse a internet, y que esta medida es demasiado severa, pero Irán actúa desde una perspectiva de seguridad nacional. Una cifra de 100.000 dispositivos es significativa, y si fueran aprovechados por actores con malas intenciones, las consecuencias podrían ser desastrosas.
Además, la ley iraní ya establece claramente que usar herramientas de comunicación electrónicas extranjeras sin autorización, especialmente aquellas relacionadas con países hostiles, puede considerarse un acto de espionaje. No se trata de una norma reciente, sino de una decisión basada en un entorno de seguridad prolongado y amenazas reales.
En resumen, el motivo por el cual Starlink es visto por Irán como una "herramienta de espionaje" radica en su estrecha vinculación con el ejército estadounidense, la oposición prolongada entre Irán, EE. UU. e Israel, la demostración real de su potencial militar en conflictos y su capacidad de evadir el control de redes iraníes.
Estos factores combinados obligan a Irán a tomar medidas severas, como registrar casa por casa y confiscar dispositivos. Para los ciudadanos iraníes, puede parecer simplemente un deseo de tener una conexión a internet más estable, pero en el contexto de la compleja situación internacional y las consideraciones de seguridad, la presencia de Starlink ha trascendido su carácter puramente civil, y es por eso que Irán está dispuesto a imponer penas severas para prohibirlo.